lunes, 5 de mayo de 2008

Destrozalunes

En las calles son todo caras inexpresivas,
madres yendo para allá, al barrio de farolas,
con sus pantalones de niño y olor a gasolina,
fumando en rincones al plagio de la mirada,
sumergidas las voces en el monstruo con alas de huesos hechos de occipitales
y de parietales: blanco manjar.

Y mientras el coche gira, yo detrás, la vida pasa lloviendo flores
muestra su crepitar, únicamente,
de ideas huecas, cautelas y cohabitaciones.

Quisiera que todos los días fuesen lunes,
el mismo lunes irrepetible e impasivo
destrozalunes, matalunes, hecatombe-de-lunes
y coger un avión a la soledad perpetua
embarcando mis enseres en la ingravidez de tu olvido de cosas.

Yemas


A Marga,



Era la bondad un misterio trágico de todo cuanto acontecía

y hubo verdad, conjetura, en los flirteos de árboles

que se tocan en comunión juntando sus yemas

convirtiendo su eco en remanencias de altura.

Y la verdad se marchó, y las horas pasan tristes,

pero de entre los hálitos de alcohol nacen las grandes sonrisas

ésas certezas de un dios que, de existir, sería bueno;

ésas locuras improrrogables que hicieron de tu cara

el hogar pasajero de todas las alegrías imaginables.
...
.

El chico más pálido de la playa de Gros


"Es el chico más pálido
Parece un ahogado."

Poch.

sábado, 3 de mayo de 2008

La pena o la nada

Me clavaste ambos ojos
y aún recuerdo tu voz
La vida es parte... buscar placer
y parte... hallar dolor.

Y en tu mirada mojada
vi que rezabas... por mi alma
oh Señor
¡Y te vi llorar!
¡Un río a cada lado
de tu rostro sin desmaquillar
como la propia Katy Jurado!
con las nubes negras detrás!
Te vi llorar...

Y qué podía hacer
sino irme y así... ponerme yo... a llorar también

Entre el dolor y la nada... elegí el dolor.

Lo negro del fondo del ojo


En lo negro del fondo del ojo no hay nada...

Los errores

He pensado todas las formas posibles de equivocarse, y he valorado todos y cada uno de los errores desde todos los puntos de vista de lo hipotético.
La única certeza de todo ello soy yo, lo que pienso y siento; mientras que lo demás, lo ajeno, es como un tiempo impredecible que ni siquiera la teoría del caos explica someramente. Ni siquiera.
Qué hacer ante eso más que ver pasar tu vida y sujetar con fuerza la mano del que quiere caerse y pide a gritos que lo suelten. Aún teniendo la conciencia tranquila por haberlo hecho bien, algo por dentro de mí se conmueve y llora penas y lástimas. Es incomprensión.
Al menos he descubierto algo: a pesar de no tener la única cosa que quisiera tener, el resto de todo lo imaginable se abre ante mí como compensación. EL MUNDO ES MÍO, y lo sé.
El delirio de grandeza cobra forma, la alabanza ya no es una aspiración sino que empieza a ser externa. Es como si de pronto fuera mil millones de veces mejor en todo, como si una droga extásica elevara mis cualidades al extremo del superhombre y, sin embargo, me sintiera vacío.

Jamás entenderé la necesidad de perder lo más valioso que se tiene para darse cuenta de la pérdida. Qué afán de infelicidad. Y a pesar de ello me digo muchas veces: paciencia...

Hasta cuándo la tendré...

Reales Imbéciles


- Sabes, tengo barba y estoy vacío por dentro.
- Yo me llamo Güinez y estoy escuchando la banda sonora de ésta película en la que nos retratan.
- No te he dicho una cosa...
- El qué.
- Que somos hermanos y además, yo soy nihilista.
- Ya lo sabía Luke, ya lo sabía.

Cita de Artaud

"...pues las cosas van a sucumbir en la noche y sólo habrá para iluminar la luz de las actividades extirpadas y conquistadas. [...]"

Cuadernos de Rodez, de Antonin Artaud.

viernes, 2 de mayo de 2008

Sobre la forma de afrontar la incerteza

Desde hace algún tiempo me pudro. No soy capaz de asimilar el paso del tiempo ni la incerteza, referida ésta como algo fatuo e irremediable, que se desprende de todo cuanto existe y piensa.

Continuamente vivo en el empeño de objetivar, clasificar en sus filos todas las partes de nombres, caras y sentimientos, e intento, en ése afán de ordenación, sacar de todo ello el mejor y más razonable partido de acuerdo a mis valores y razonamientos, que no son otra cosa que yo mismo. Es por esto que me considero un tipo serio, que hace de la rectitud y la responsabilidad una norma y busca siempre la empatía.

Si cometo locuras, me las guardo en la cabeza y, a veces, las escribo. Mis mayores advientos (como llegadas de clarividencia) son imaginarios, y no hacen daño, porque de mí no salen. Y me hacen feliz porque cada día soy más conformista conmigo mismo, y un poco más seguro y comprensivo, al tiempo que menos endeble, rígido o trascendente. Aunque bien es cierto que no puedo alejarme de ése aura de trascendencia (no mística ni presuntuosa) sino grave, por querer que la vida, la mía, tenga el valor de saber que cada instante no se repite nunca. Por tales razones procuro, me esfuerzo, en ser mejor persona día tras día, con todo lo que ello supone.

Es como si tuviera una enfermedad terminal y hubiese aceptado la muerte allá en la adolescencia, y hubiese llorado al sentir que mi madre habría de morir tarde o temprano antes que yo, y hubiese rezado a Dios como último recurso sabiendo que no existía, engañándome escasos 5 minutos. Como si me dijese que siempre habría de estar enamorado porque así sería feliz y ya, una vez adulto, supiera que por encima de todo, lo más valioso es siempre el Amor. Cosa ésta que supe al descubrir la expansión del Universo y la ley de Hubble, que es algo difusa, como no podría ser de otra manera para explicar dichos asuntos.

Si no he muerto hasta ahora se debe a mi afán de objetivar, de aprender y, en cierta forma, de enseñar. A que hay una curiosidad interior que me obliga a seguir un paso más y a que tengo mucho miedo de desaparecer y no haber existido, no haber importado y haber sido tan sólo un epicúreo más. El día en que sienta que esto no importa, será el último día.

Sé que no soy el mejor en nada -suponiendo que la vida se pudiese afrontar como una competición, cosa que aberra-, pero quizá sea una de las personas que más se esfuerzan por intentarlo.

Sea esto una muestra de autoayuda.


Creo que me estoy yendo, y Crimea es un lugar precioso.